Animals Exhibit Diverse Behavioral Changes During Solar Eclipses, Records Show

Desde el siglo XVI, los humanos han observado algo extraño durante los eclipses solares: los animales se comportan como si de repente fuera de noche. La primera observación registrada data de 1560, cuando el astrónomo Christoph Clavius describió cómo «las aves caían del cielo y dejaban de cantar» durante un eclipse en Coimbra, Portugal, según El Periódico.
Desde entonces, la ciencia ha avanzado de las anécdotas a los datos duros. En el eclipse de 2024, la NASA capturó 25 terabytes de audio y 13 estaciones de radar registraron los movimientos de millones de aves, según Levante EMV. Los resultados confirman que el eclipse desconcierta profundamente a los animales, aunque no a todos por igual.
La razón principal es la ruptura del ritmo circadiano, el reloj interno de 24 horas que guía a los animales. Los animales usan la luz solar para saber cuándo comer, dormir o aparearse. Un eclipse total imita el anochecer, pero a una velocidad brutal: lo que normalmente tarda horas ocurre en minutos, según La Opinión de Zamora.
Esto genera lo que los científicos llaman el fenómeno del «falso anochecer». Los animales diurnos, activos de día, empiezan sus rutinas nocturnas. Los animales nocturnos se despiertan confundidos. La temperatura también cae entre 10 y 15 grados, lo que afecta especialmente a los reptiles e insectos, según Diario de Ibiza.
En el eclipse de 2017, el zoo Riverbanks en Carolina del Sur se convirtió en el primer laboratorio riguroso de este fenómeno. De las 17 especies estudiadas, el 75% mostró cambios claros de comportamiento, según Diario de Mallorca. Las jirafas formaron grupos compactos y salieron a galopar, algo que normalmente solo hacen cuando huyen de un depredador.
El profesor Adam Hartstone-Rose, de la Universidad NC State, lideró el estudio. «Para nuestra sorpresa, la mayoría de los animales hicieron cosas sorprendentes», declaró. El caso más llamativo: las tortugas de las Galápagos comenzaron a aparearse durante la totalidad del eclipse, un comportamiento casi imposible de ver en condiciones normales, según El Correo Gallego.
El eclipse de abril de 2024 fue el experimento natural más grande de la historia. El científico Andrew Farnsworth, del Laboratorio de Ornitología de Cornell, usó 13 estaciones de radar para rastrear el movimiento de aves en todo el continente. Las estaciones detectaron «caídas notables en la actividad biológica diurna típica» durante la totalidad, según La Opinión de A Coruña.
Un estudio de 2025 publicado en la revista Scientific Reports añadió un dato clave: las vocalizaciones de las aves caen de forma significativa cuando la oscuridad supera el 99% de cobertura. Sin embargo, la oscuridad no fue suficiente para activar la migración nocturna. Las aves simplemente pausaron sus actividades y esperaron, según LNE.
No todos los animales se perturbaron. En el estudio de 2017, el 25% de las especies no mostró ningún cambio visible, según Información. Esto sugiere que algunos animales son menos sensibles a los cambios rápidos de luz. Los investigadores admiten que en zoológicos existe otro problema: los animales podrían reaccionar al ruido del público, no al eclipse en sí.
Hartstone-Rose señaló que separar el efecto del eclipse del efecto humano es el gran reto pendiente. Proyectos como Eclipse Soundscapes de la NASA y la plataforma iNaturalist buscan resolverlo usando ciencia ciudadana a gran escala. Los 25 terabytes de audio recogidos en 2024 aún están siendo analizados, según El Periódico de Aragón.
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