Sweden Recommends Parents Avoid Using Mobile Phones When With Their Children

Suecia acaba de dar un paso que pocos países se han atrevido a dar: pedir a los padres que guarden el móvil cuando están con sus hijos. El 2 de septiembre de 2024, la Agencia de Salud Pública sueca (*Folkhälsomyndigheten*) publicó nuevas directrices nacionales que van más allá de limitar las pantallas de los niños. Ahora apuntan directamente al comportamiento de los adultos en casa. El Periódico recoge que la recomendación es clara: los padres no deben usar el móvil durante las comidas, a la hora de dormir ni en el tiempo de juego activo con sus hijos.
La pregunta que se hacen muchos en España es incómoda pero necesaria: ¿dan ejemplo los padres españoles? Los datos dicen que no. Un estudio de Empantallados y GAD3 revela que el 80% de los padres en España admite usar el móvil mientras interactúa con sus hijos. Y uno de cada cuatro padres reconoce tener discusiones frecuentes con sus hijos... por el uso del móvil del propio padre o madre.
Las directrices suecas son muy concretas. Para niños de 0 a 2 años: cero tiempo de pantalla. De 2 a 5 años: máximo 1 hora al día. De 6 a 12 años: entre 1 y 2 horas. De 13 a 18 años: un máximo de 2 a 3 horas diarias. Pero la clave está en la llamada "cláusula de modelo": los padres deben ser el espejo de sus hijos. Levante EMV destaca que el ministro sueco Jakob Forssmed fue directo: "Durante demasiado tiempo hemos permitido que las pantallas roben tiempo a lo que los niños necesitan para estar bien, como el ejercicio físico, el sueño y la interacción cara a cara."
Este giro no es casual. Suecia fue pionera en meter pantallas en las aulas. En 2017, hizo obligatorio el uso de dispositivos digitales en preescolares. Pero el Instituto Karolinska y otros centros médicos empezaron a alertar de una caída en comprensión lectora y salud mental. En 2023, la ministra de Educación Lotta Edholm impulsó la marcha atrás. Las nuevas directrices de septiembre de 2024 son el siguiente escalón: llevar la restricción al hogar.
En España, el 70% de los niños de 10 años ya tiene móvil propio, según el INE. Los adolescentes españoles pasan una media de 4 horas al día frente a pantallas, sin contar el tiempo de clase, según datos de UNICEF España. España tiene además una de las tasas más altas de penetración de smartphones de Europa. La Opinión de Málaga señala que el teléfono se ha convertido en un regalo habitual de la comunión, un "rito de paso" que convierte a niños de 9 o 10 años en usuarios permanentes.
El gobierno español ha actuado en los colegios: en enero de 2024, el Ministerio de Educación y las comunidades autónomas acordaron restringir el móvil en primaria y secundaria. En junio de 2024, el Consejo de Ministros aprobó el borrador de la Ley Orgánica de Protección de Menores en Entornos Digitales, que eleva de 14 a 16 años la edad para crear cuentas en redes sociales. Pero ninguna medida ha tocado todavía lo que ocurre en casa.
El experto español en adicciones Marc Masip lo resume sin rodeos en declaraciones a EFE: "No podemos pedirle a un niño que deje el móvil si nosotros, como padres, estamos mirando Instagram durante la cena. Somos su espejo." La Opinión de Murcia recoge que los psicólogos llaman "technoference" o "phubbing" a este fenómeno: la interrupción de la relación humana por culpa del teléfono. Y advierten de que daña el desarrollo cerebral de los bebés al romper la interacción básica de estímulo y respuesta entre padres e hijos.
El movimiento ciudadano "Adolescencia Libre de Móviles", nacido en el barrio barcelonés de Poblenou, ha ganado fuerza con este debate. Su propuesta es un "Pacto de los 16": grupos enteros de familias en un mismo colegio acuerdan no dar móvil a sus hijos hasta los 16 años. El argumento es social: "No puedo quitarle el móvil a mi hijo si todos sus amigos tienen uno." Información apunta que el modelo sueco puede ser el respaldo científico que este movimiento necesitaba para dar el siguiente salto en España.
La ministra de Educación Pilar Alegría ha sido cauta. Ha señalado que regular el uso del móvil en el hogar supone "interferir en la esfera privada de las familias." Sin embargo, la ministra de Sanidad Mónica García ha ido más lejos y ha defendido tratar la adicción digital como un problema de salud pública, al nivel del tabaco o la comida ultraprocesada. El Día informa de que el Ministerio de Sanidad prepara campañas de "higiene digital" dirigidas a padres para finales de 2024.
Por ahora, la brecha entre discurso y realidad es enorme. El 90% de los padres españoles dice estar preocupado por el tiempo que sus hijos pasan con las pantallas. Pero solo una minoría ha reducido su propio uso del móvil delante de ellos. Suecia ha convertido esa contradicción en política pública. España aún no. La Provincia recuerda que mientras el debate político avanza despacio, los niños siguen viendo cada día a sus padres con los ojos pegados a una pantalla.
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