New Study Explores How Ozempic-Like Drugs May Reduce Addiction and Impulsive Behavior Risk

Ozempic y sus medicamentos parientes podrían hacer algo más que adelgazar: reducir las adicciones y frenar la violencia. Un nuevo estudio de la Universidad Rutgers, publicado en la revista *Criminology*, revela que los usuarios actuales de fármacos GLP-1 muestran un 62% menos de relación entre impulsividad y comportamiento violento, según El Periódico de Aragón.
Estos medicamentos, diseñados para la diabetes y la obesidad, parecen modular los circuitos de recompensa del cerebro. Eso significa que debilitan el impulso de consumir sustancias adictivas o actuar de forma violenta. Los investigadores los comparan con un "volumen de control" neurológico que se puede bajar.
Los receptores GLP-1 no solo están en el intestino. También se concentran en zonas clave del cerebro vinculadas a la recompensa y la impulsividad, como el área tegmental ventral. Cuando los fármacos activan estos receptores, reducen la señal de dopamina, el químico que genera placer y craving. Es como bajar el volumen al deseo, según Levante EMV.
El Dr. Zhiping Pang, de la Escuela de Medicina Robert Wood Johnson de Rutgers, describió la sinapsis como "un mando de volumen que solo sube cuando las reservas de energía son bajas". A diferencia de otros tratamientos, los GLP-1 no eliminan el placer por completo. Solo apagan el ruido del craving, sin provocar anhedonia, es decir, la incapacidad de sentir alegría.
El estudio de Rutgers no solo mide impulsividad. También encontró que la relación entre consumo de alcohol y violencia bajó un 52% entre usuarios de GLP-1. Según el Dr. Daniel Semenza, director de investigación en el Centro de Investigación sobre Violencia con Armas de Nueva Jersey, "es importante entender todos sus efectos conductuales, incluidos los relevantes para la seguridad pública", según Diario de Mallorca.
Este hallazgo se suma a una oleada de evidencias de 2026. En marzo, un estudio de la Universidad de Washington con más de 600.000 veteranos publicado en *The BMJ* mostró que los GLP-1 reducen el riesgo de desarrollar adicciones a nicotina, alcohol, opioides, cannabis y cocaína. En abril, el NIH confirmó que la semaglutida reduce los días de consumo intensivo de alcohol un 41%.
El Instituto Karolinska informó en marzo de 2026 de una reducción del 47% en hospitalizaciones relacionadas con el consumo de sustancias entre usuarios de semaglutida. La Dra. Nora Volkow, directora del Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas (NIDA), dijo que "estamos empezando a ver ese potencial de los GLP-1 para tratar la adicción convertirse en realidad", según La Nueva España.
El Dr. Ziyad Al-Aly, de la Universidad de Washington, destacó que los tratamientos actuales son específicos para cada sustancia. Los GLP-1, en cambio, parecen actuar de forma uniforme en todas las adicciones. Eso abre la puerta a un tratamiento preventivo único frente al enfoque reactivo que existe hoy.
La FDA autorizó los GLP-1 para obesidad y diabetes, no para adicciones ni violencia. En enero de 2026, la agencia concluyó que no hay evidencia clara de riesgo de pensamientos suicidas, pero exige seguimiento continuo de efectos neuropsiquiátricos. Recetar estos fármacos fuera de su indicación aprobada es aún un uso "off-label", según La Opinión de Murcia.
Algunos bioeticistas advierten de los riesgos de medicalizar problemas sociales. Reducir el impulso violento con un fármaco no elimina la pobreza, la falta de educación ni otras causas estructurales de la violencia. Fabricantes como Novo Nordisk y Eli Lilly, por su parte, siguen centrados en las indicaciones metabólicas para evitar complicaciones legales antes de obtener aprobación específica, según Diario Córdoba.
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