Netherlands experiences critical bee colony loss, with 24% vanished this winter due to varroa and hornets.

Los Países Bajos perdieron el 24% de sus colonias de abejas durante el último invierno, según informan El Periódico y otros medios españoles. Se trata de uno de los peores registros en años para uno de los países con mayor densidad apícola de Europa.
Las abejas polinizan cerca del 80% de los cultivos con flor en Europa. Su desaparición masiva amenaza directamente la producción de alimentos. Expertos advierten que la situación en Holanda podría ser una señal de alerta para todo el continente.
La varroasis es la enfermedad más destructiva para las abejas melíferas en Europa. La causa un ácaro microscópico llamado Varroa destructor. Este parásito se alimenta del cuerpo de las abejas y debilita las colonias hasta matarlas. Sin tratamiento, una colonia puede morir en dos o tres años, según recogen La Opinión de Murcia y Levante EMV.
El problema es que el ácaro se ha vuelto resistente a algunos tratamientos químicos tradicionales. Los apicultores holandeses deben combinar varios métodos a la vez. Eso eleva los costes y la complejidad del manejo. Muchos pequeños productores no tienen recursos para hacerlo de forma eficaz.
La Vespa velutina, conocida como avispa asiática, llegó a Europa accidentalmente hace dos décadas. Desde entonces no ha parado de expandirse. Caza abejas a la entrada de las colmenas y puede destruir una colonia entera en pocas semanas. Su presencia ya es un problema grave en Francia, España, Portugal y ahora también en los Países Bajos, según informa Diario de Mallorca.
Eliminar sus nidos es difícil y costoso. Además, la avispa asiática no tiene depredadores naturales en Europa. Eso le permite reproducirse sin control. Los gobiernos europeos aún no han coordinado una respuesta común y efectiva frente a esta amenaza invasora.
La varroa y la avispa asiática no actúan solas. El uso de pesticidas agrícolas, especialmente los neonicotinoides, daña el sistema nervioso de las abejas. Aunque varios están prohibidos en la Unión Europea, su uso sigue siendo un problema en algunas zonas, según señala LNE.
El cambio climático también altera los ciclos de floración. Las abejas necesitan flores disponibles en los momentos adecuados del año. Si las plantas florecen antes o después de lo habitual, las colonias pueden quedarse sin alimento. A eso se suma la pérdida de zonas verdes y praderas silvestres, que reduce aún más la diversidad de plantas que las abejas necesitan para sobrevivir.
Las abejas producen miel, pero su valor real está en la polinización. Sin ellas, frutas como las manzanas, las fresas o los almendros no se reproducen. La economía agrícola europea depende directamente de estos insectos. Se estima que los servicios de polinización valen más de 15.000 millones de euros al año solo en Europa, según recoge El Correo Gallego.
La pérdida del 24% de colonias en un solo invierno en Holanda supera el umbral del 15% que los científicos consideran sostenible. Si esta tendencia continúa, los apicultores no podrán reponer las colonias perdidas a tiempo. Eso pondría en riesgo tanto la producción de miel como la seguridad alimentaria en países que dependen de la agricultura intensiva, advierte Diario de Córdoba.
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