CSIC Develops Emotional AI Robot to Aid Autism Therapy, Tested in Madrid Center

El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha desarrollado un robot de apenas 30 centímetros de altura capaz de reconocer emociones y apoyar las terapias de niños con Trastorno del Espectro Autista (TEA). Llamado **Emorobcare**, el dispositivo ya ha sido probado con éxito en el centro Deletrea de Madrid en junio de 2026, según El Día.
En España hay más de 90.000 alumnos con TEA, el 30% de todo el alumnado con necesidades especiales. El robot está pensado para que centros pequeños y familias puedan permitírselo, a diferencia de modelos comerciales que superan los 10.000 euros.
Sandra Freire, socia fundadora de Deletrea, define al robot como un "coterapeuta". No reemplaza al especialista humano. En cambio, actúa como mediador: reduce el estrés inicial y abre la comunicación. Los niños con autismo suelen sentirse abrumados por las expresiones humanas, que son complejas y cambiantes. El robot ofrece interacciones simples, repetibles y predecibles, según La Provincia.
Freire lo describe como "tremendamente motivador". El robot puede expresar sus propias emociones. Eso ayuda a los niños a identificar estados de ánimo en un entorno seguro, sin la presión de una interacción humana directa, informa LNE.
Emorobcare mide 30 centímetros y usa hardware accesible: un procesador Jetson Nano y una cámara con detección de profundidad. Su software está construido sobre ROS 2, el sistema operativo estándar en robótica. Lo que lo hace especial es su inteligencia: usa **Llama 3.2**, un modelo de lenguaje avanzado, y **YOLOv8** para ver y entender gestos y objetos en tiempo real, según El Periódico de Aragón.
David Ríos Insúa, profesor del CSIC en el Instituto de Ciencias Matemáticas (ICMAT), lidera el proyecto junto a Juan Antonio Rodríguez Aguilar, del Instituto de Inteligencia Artificial. Ríos Insúa explica que el robot toma decisiones autónomas usando modelos matemáticos que manejan la incertidumbre. Eso le permite adaptarse a cada niño en tiempo real, informa Diario de Mallorca.
Las primeras pruebas clínicas reales se realizaron en junio de 2026 en el centro Deletrea, en Madrid. El robot interactuó con menores bajo supervisión de profesionales especializados. El objetivo era validar su capacidad para mediar en situaciones sociales reales. El 2 de julio, el CSIC emitió una nota de prensa confirmando el éxito de los resultados, según El Periódico Mediterráneo.
El proyecto recibió apoyo a través de fondos FEDER. El Gobierno destinó 175.452 euros para un laboratorio de interacción humano-máquina en Bellaterra, donde se refinó la tecnología. Ahora el equipo busca socios industriales para fabricar el robot a escala y obtener certificación como producto sanitario, según La Opinión de A Coruña.
El CSIC no limita Emorobcare al TEA. El mismo robot podría acompañar a personas mayores con deterioro cognitivo o usarse en educación personalizada. Su bajo coste es clave para ese plan. Los robots sociales actuales como NAO o Pepper cuestan más de 10.000 euros, lo que los hace inaccesibles para la mayoría de centros, señala El Periódico de Extremadura.
En España ya existe una alternativa comercial llamada Robic, de la startup Inrobics (spin-off de la UC3M). Robic opera en hospitales públicos y se enfoca en tele-rehabilitación supervisada. Emorobcare apunta en otra dirección: la inteligencia emocional pura y la ciencia abierta, con un precio accesible para familias y centros pequeños, según Levante EMV.
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