Nephrologists warn that extreme heat affects heart and kidneys, hindering blood filtration.

El calor extremo no solo agota el cuerpo: también puede dañar el corazón y los riñones de forma silenciosa. Según La Opinión de Zamora, las altas temperaturas alteran el equilibrio entre estos dos órganos clave, dificultando la filtración de sangre y la respuesta del organismo ante las bajadas de presión arterial.
Los nefrólogos —especialistas en enfermedades del riñón— han lanzado una alerta pública. Cuando hace mucho calor, el cuerpo suda y pierde líquidos. Eso reduce el volumen de sangre. Y cuando hay menos sangre circulando, el corazón y los riñones sufren juntos, según informa Levante.
El corazón y los riñones trabajan en equipo. El corazón bombea sangre hacia los riñones, que la filtran y eliminan toxinas. Pero con el calor extremo, el cuerpo desvía sangre hacia la piel para enfriarse. Eso deja menos sangre para los riñones, según explica El Periódico de Aragón.
Este fenómeno se llama síndrome cardiorrenal. Cuando los riñones reciben menos flujo sanguíneo, dejan de filtrar bien. Eso hace que el corazón trabaje más para compensar. Los dos órganos entran en un círculo vicioso que puede acabar en daño permanente, advierte Diario de Mallorca.
Los nefrólogos piden estar atentos a síntomas concretos. Orinar muy poco o con color oscuro es una señal de que los riñones no filtran bien. Sentir el corazón acelerado, mareos o fatiga extrema también son avisos importantes, según El Correo Gallego.
La presión arterial baja —llamada hipotensión— es otro signo clave. Cuando baja mucho, los riñones activan mecanismos de emergencia que, a largo plazo, los dañan. La Opinión de Málaga señala que personas mayores y quienes toman diuréticos o medicamentos para la tensión tienen más riesgo.
No todos corren el mismo peligro. Los pacientes con enfermedad renal crónica, insuficiencia cardíaca o diabetes son los más vulnerables. También los mayores de 65 años y los que ya toman medicamentos que afectan al riñón, como los antiinflamatorios, según La Provincia.
El Periódico Mediterráneo recoge que los nefrólogos recomiendan beber entre 2 y 3 litros de agua al día en época de calor. Hay que evitar el ejercicio intenso en las horas de más calor —entre las 12:00 y las 17:00— y consultar al médico si se nota cualquier cambio en la orina o en el ritmo cardíaco.
Algunos fármacos muy comunes se vuelven peligrosos con el calor. Los diuréticos hacen que el cuerpo elimine más líquido, lo que agrava la deshidratación. Los IECA y los ARA-II —medicamentos para la tensión— pueden reducir demasiado el flujo sanguíneo al riñón, explica LNE.
Los especialistas piden no abandonar los medicamentos por cuenta propia, pero sí consultar al médico si aparecen síntomas. Diario de Ibiza recuerda que un ajuste de dosis durante las olas de calor puede marcar la diferencia entre una crisis renal y una recuperación sin complicaciones.
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