Feijóo unable to quiet PP no-confidence debate after Leire case, PNV and Junts hold key.

El estallido definitivo del caso Leire ha reavivado con fuerza el debate interno en el PP sobre si presentar una moción de censura contra el Gobierno de Pedro Sánchez. Alberto Núñez Feijóo propuso el 1 de junio una moción «instrumental» — es decir, solo para convocar elecciones — pero sus declaraciones no han calmado las tensiones dentro de su propio partido, según El Periódico de Aragón.
Fuentes del PP señalan que la decisión final no está en manos de Feijóo, sino del PNV y de Junts. Sin sus votos, la moción no llega a los 176 escaños necesarios para prosperar. Feijóo calcula que hay 184 diputados que han pedido elecciones anticipadas, pero PNV y Junts se niegan a votar en un bloque que incluya a Vox, según Diario Córdoba.
El caso estalló el 27 de mayo, cuando la UCO — la unidad de élite de la Guardia Civil — entró en la sede del PSOE en la calle Ferraz y se llevó dispositivos y documentos. El foco estaba en Leire Díez, una exdirigente socialista y exdirectiva de Renfe. El juez Santiago Pedraz había abierto la investigación en diciembre de 2025 bajo secreto de sumario, según La Nueva España.
El 3 de junio, el juez levantó parcialmente el secreto. Los documentos revelaron que Díez habría mantenido al menos tres reuniones clandestinas con Mercedes González, directora de la Guardia Civil, para identificar y «neutralizar» a investigadores. El 5 de junio, la UCO añadió un informe que apunta a que la red buscaba proteger los intereses del presidente Sánchez y del exsecretario Santos Cerdán, según El Correo Gallego.
La propuesta de Feijóo es inusual. No quiere gobernar con una coalición amplia. Solo quiere que el PP forme gobierno un día, firme el decreto de disolución y convoque elecciones. Él mismo lo llamó «instrumental». Feijóo dijo: «Cada revelación es más vergonzosa que la anterior. Los que tomaron el poder para un gobierno limpio lo usaron para construir una organización criminal», según La Opinión de Zamora.
Dentro del PP, la propuesta no ha convencido a todos. Hay una brecha entre la dirección de Génova — el equipo de Feijóo — y líderes regionales como Isabel Díaz Ayuso. Las alas más duras del partido quieren un ataque frontal, con o sin los números, según La Opinión de Málaga.
El 6 de junio, los socios clave respondieron. Aitor Esteban, del PNV, fue tajante: «No lo vamos a hacer, que quede claro.» El PNV no quiere entrar en un bloque con Vox. Junts, por su parte, no rechazó de plano la moción, pero puso una condición: que Feijóo viaje a Waterloo para negociar cara a cara con Carles Puigdemont, según El Periódico Extremadura.
Los mercados de predicción muestran solo un 11% de probabilidad de que la moción prospere antes del 30 de junio. Los analistas de la Cadena SER sugieren que Feijóo no busca ganar la moción, sino exponer la «incoherencia» del PNV y Junts por seguir apoyando a un gobierno bajo tanta presión judicial, según El Día.
El Gobierno califica la estrategia de Feijóo de «cínica y desesperada». Sánchez declaró: «Nunca aprobé ni tuve información sobre actividades que jamás habría tolerado.» La portavoz del Gobierno, Elma Saiz, señaló que Feijóo lleva años «insultando» a los mismos socios que ahora corteja, según La Opinión de A Coruña.
La presión no cesa. El próximo punto crítico es el 11 de junio, cuando Mercedes González — la directora de la Guardia Civil implicada en el caso — debe testificar en el Senado. Cualquier escalada judicial hacia Santos Cerdán podría cambiar el cálculo político de forma radical, según El Periódico Mediterráneo.
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