Heatwaves significantly reduce photosynthesis in tropical forests, threatening their vital climate role.

Las olas de calor están frenando la fotosíntesis en los bosques tropicales del mundo, según informan La Opinión de Murcia y otros medios. Cuando las temperaturas suben demasiado, las plantas no pueden captar CO₂ con normalidad. Esto amenaza directamente la capacidad de las selvas para actuar como pulmones del planeta.
Los bosques tropicales absorben miles de millones de toneladas de carbono cada año. Si el calor extremo reduce esa absorción, el cambio climático podría acelerarse mucho más rápido de lo previsto, señala El Periódico.
La fotosíntesis es el proceso por el que las plantas convierten la luz solar y el CO₂ en energía. Pero tiene un límite de temperatura. Cuando el calor supera ese límite, las plantas cierran sus poros para no perder agua. Al cerrar esos poros, dejan de absorber CO₂. La fotosíntesis se detiene, informa Levante EMV.
Este mecanismo es una respuesta de supervivencia de la planta. Pero tiene un coste enorme para el clima global. Si las selvas tropicales dejan de absorber carbono durante semanas seguidas, el CO₂ se acumula en la atmósfera. Eso acelera el calentamiento, explica El Periódico Mediterráneo.
Los bosques tropicales de la Amazonia, el Congo y el Sudeste Asiático son los más afectados. Estudios recientes muestran que algunas hojas en las copas de los árboles ya alcanzan temperaturas de entre 40 y 50 grados Celsius durante las olas de calor. Ese rango supera el umbral crítico para la fotosíntesis, según Diario de Ibiza.
Lo más preocupante es que las olas de calor son cada vez más frecuentes e intensas. Antes eran excepciones. Ahora son parte del patrón climático normal. Los árboles no tienen tiempo de recuperarse entre un episodio y el siguiente, advierte La Provincia.
Hoy, los bosques tropicales absorben más CO₂ del que emiten. Pero ese equilibrio podría romperse. Si el calor extremo frena la fotosíntesis de forma persistente, los árboles podrían empezar a emitir más carbono del que captan. Los científicos llaman a esto un "punto de no retorno", señala El Periódico de Extremadura.
Un bosque tropical que emite carbono en lugar de absorberlo sería un desastre climático. Aceleraría el calentamiento global y haría más difícil cumplir los objetivos del Acuerdo de París. Las selvas pasarían de ser parte de la solución a ser parte del problema, indica El Correo Gallego.
Los expertos coinciden en dos frentes de acción. Primero, reducir las emisiones globales de gases de efecto invernadero para frenar el calentamiento. Segundo, detener la deforestación, que ya debilita a los bosques y los hace más vulnerables al calor, apunta La Nueva España.
Cada hectárea de selva que se tala es una hectárea menos de protección climática. Y cada grado adicional de temperatura global pone a más bosques tropicales cerca de su límite. El tiempo para actuar es ahora, antes de que los puntos de inflexión sean irreversibles, concluye El Día.
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