Maternal Carbohydrate Quality During Pregnancy May Influence Child's Cognitive and Motor Development

La calidad de los carbohidratos que come una madre durante el embarazo puede afectar directamente el desarrollo cerebral y motor de su hijo. Dos nuevos estudios de la Universitat Rovira i Virgili concluyen que las dietas con alto índice glucémico (IG) y alta carga glucémica (CG) — ricas en harinas refinadas y azúcares añadidos — se asocian con peores habilidades cognitivas, motoras y lingüísticas en los niños desde los 40 días hasta los cuatro años de edad.
Los estudios analizaron más de 1.500 parejas madre-hijo de las cohortes ECLIPSES (420 pares) y BiSC (1.080 pares). Los resultados señalan que no basta con controlar las calorías o la cantidad de carbohidratos: lo que importa es su calidad metabólica, según La Opinión de Málaga.
El índice glucémico (IG) mide la rapidez con que un alimento sube el azúcar en sangre. El pan blanco, el arroz blanco y los dulces tienen IG alto. Los cereales integrales, las legumbres y las verduras tienen IG bajo. La carga glucémica (CG) va un paso más allá: también considera el tamaño de la porción, según El Periódico de Aragón.
Durante el embarazo, los picos repetidos de glucosa e insulina pueden alterar genes relacionados con la plasticidad neuronal del feto. Los investigadores destacan que estos efectos se observaron incluso en madres sanas, sin diabetes gestacional. Esto amplía el alcance de la advertencia a toda la población embarazada.
Los datos son concretos. Los bebés de madres en el tercil más alto de carga glucémica obtuvieron una puntuación 3,51 puntos menor en las escalas Bayley de desarrollo motor a los 40 días de vida. A los 18 meses, los hijos mostraron una caída de 2,73 puntos en desarrollo del lenguaje, según Diario Córdoba.
A los cuatro años, los niños cuyas madres tenían mayor CG durante el embarazo mostraron 3,83 veces más probabilidades de presentar problemas de comportamiento — como ansiedad y síntomas similares al TDAH. El efecto fue más marcado en niñas que en niños, según El Día.
El investigador Javier Mateu-Fabregat, del equipo ECLIPSES, documentó los déficits motores desde los primeros días de vida. La doctora Victoria Arija, coordinadora del estudio, afirma que "ya no se trata solo de calorías o carbohidratos totales, sino de la complejidad molecular y la respuesta metabólica que generan", según Información.
Los investigadores piden ahora ensayos clínicos para ver si cambiar la dieta materna en el segundo trimestre puede revertir daños iniciados en el primero. También llaman a revisar la Guía de Alimentación en el Embarazo española para desalentar de forma explícita el consumo de carbohidratos refinados, según El Correo Gallego.
Los alimentos de alto índice glucémico — pan blanco, bollería, refrescos — suelen ser los más baratos y accesibles. Expertos en sociología advierten que etiquetar estas dietas como "malas elecciones" puede estigmatizar a madres con menos recursos económicos o que viven en zonas sin acceso a alimentos integrales, según La Opinión de Zamora.
Desde la industria alimentaria, representantes del sector de harinas refinadas insisten en que los carbohidratos son una fuente de energía esencial para el feto y abogan por la "moderación" en lugar de la "eliminación". Sin embargo, los autores del estudio subrayan que el objetivo no es eliminar los carbohidratos, sino sustituir los refinados por opciones de menor IG, como los cereales integrales y las legumbres, según El Periódico Mediterráneo.
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