Colombia Seeks Private Aid for Earthquake Recovery, Protecting Its Economic Adjustment Program

Una semana después de que un devastador terremoto sacudiera Colombia, el país sigue luchando por recuperarse mientras el gobierno busca financiar la emergencia sin tocar el gasto público. El ejecutivo del presidente Abelardo de la Espriella ha apostado por la filantropía privada y las donaciones externas para evitar que la catástrofe comprometa su ambicioso plan de ajuste económico, según El Periódico.
La estrategia despierta dudas sobre si la ayuda privada será suficiente para atender a miles de damnificados que siguen sin hogar, agua potable ni acceso a servicios básicos, de acuerdo con Levante EMV.
El gobierno de De la Espriella ha dejado claro que no quiere aumentar el gasto público para atender la emergencia. En cambio, ha pedido a los grandes empresarios y fortunas del país que abran sus billeteras. La apuesta es arriesgada: Colombia aún no tiene un mapa claro de los daños totales ni una cifra definitiva de víctimas, señala Información.
El ejecutivo teme que destinar fondos del Estado a la reconstrucción dañe su programa de ajuste fiscal, diseñado para reducir el déficit y estabilizar la economía. Sacrificar ese plan podría afectar la calificación crediticia del país y encarecer su deuda, advierte El Periódico de Aragón.
En las zonas más afectadas, los vecinos llevan siete días durmiendo a la intemperie. Las réplicas siguen sacudiendo la región y dificultan las labores de rescate. Muchos municipios permanecen incomunicados por carreteras destruidas y puentes caídos, según reporta El Día.
Las organizaciones humanitarias sobre el terreno alertan de que el agua potable escasea y que el riesgo de enfermedades crece con cada día que pasa. La ayuda llega de forma irregular y no alcanza a todos los damnificados por igual, de acuerdo con LNE.
El dilema del gobierno es claro: gastar más para salvar vidas o mantener el ajuste para salvar las finanzas del país. Economistas consultados por El Periódico Mediterráneo advierten que retrasar la ayuda puede encarecer mucho más la reconstrucción a largo plazo. Cada día sin infraestructuras básicas agrava las pérdidas económicas en las zonas afectadas.
La oposición ya presiona al gobierno para que declare una emergencia fiscal que permita movilizar recursos del Estado sin romper los límites del presupuesto. De lo contrario, dicen, la reconstrucción podría tardar años, reporta Diario de Ibiza.
Varios países y organismos internacionales han expresado su solidaridad, pero los compromisos concretos de ayuda siguen siendo escasos. El gobierno confía en que la solidaridad global y el sector privado colombiano puedan cubrir el hueco que deja el Estado, según El Periódico.
Por ahora, Colombia lucha sola contra el reloj. Con réplicas que no cesan y miles de familias sin techo, la presión sobre el ejecutivo crece. La gran pregunta es si la filantropía privada puede reemplazar al Estado en una emergencia de esta magnitud, concluye Levante EMV.
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