Russia Forges Political-Military Alliance with Taliban, Raising Global Concerns Post-US Withdrawal

Rusia está construyendo una alianza política y militar con los talibanes en Afganistán, una relación que preocupa cada vez más a la comunidad internacional. Moscú ve en el régimen talibán un socio útil para expandir su influencia en Asia Central y contrarrestar la presencia occidental en la región, según El Periódico.
El punto de inflexión llegó en agosto de 2021. La caótica retirada estadounidense de Afganistán mostró al mundo una imagen de debilidad de EEUU y Occidente. Analistas señalan que esa imagen empoderó a Putin para invadir Ucrania apenas meses después, según Levante EMV.
Rusia fue uno de los primeros países en establecer contacto diplomático con los talibanes tras su regreso al poder en 2021. Moscú mantuvo su embajada abierta en Kabul cuando muchos países occidentales la cerraron. Esa decisión le dio a Rusia una ventaja diplomática única en Afganistán, según Diario de Mallorca.
La cooperación entre Moscú y los talibanes se ha profundizado con el tiempo. Los dos gobiernos han celebrado reuniones de alto nivel y han firmado acuerdos comerciales. Rusia busca acceso a los vastos recursos minerales de Afganistán, valorados en más de un billón de dólares, según La Provincia.
La salida estadounidense de Afganistán en agosto de 2021 fue vista como un fracaso histórico. Las imágenes de afganos aferrados a aviones militares dieron la vuelta al mundo. Putin interpretó esa debilidad como una oportunidad, según analistas citados por El Periódico de Aragón.
Menos de seis meses después de la caída de Kabul, Rusia invadió Ucrania en febrero de 2022. Varios expertos en geopolítica establecen una línea directa entre ambos eventos. La percepción de que Occidente no respondería con firmeza fue clave en el cálculo de Putin, según Información.
La cooperación militar entre Rusia y los talibanes es la parte más alarmante de esta alianza. Moscú ha suministrado equipamiento a las fuerzas talibanas y ha compartido inteligencia con el régimen. Países como Uzbekistán y Tayikistán observan este acercamiento con profunda preocupación, según El Correo Gallego.
La alianza también tiene una dimensión antioccidental clara. Tanto Rusia como los talibanes comparten el objetivo de reducir la influencia de EEUU en Asia Central. Para Putin, Afganistán es una pieza más en su estrategia de construir un bloque alternativo al orden liderado por Occidente, según La Opinión de Murcia.
La comunidad internacional tiene pocas palancas para detener esta alianza. EEUU y la UE no reconocen al gobierno talibán y tienen sanciones activas contra Afganistán. Eso deja el campo libre para que Rusia, China e Irán llenen el vacío diplomático y económico, según Diario Córdoba.
Mientras tanto, los talibanes se benefician de tener a Rusia como respaldo internacional. El reconocimiento implícito de Moscú les da una legitimidad que no tienen en Occidente. Para el régimen de Kabul, la alianza con Putin es un escudo frente al aislamiento global, según LNE.
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