Shingles: The Disease 30% of People Will Experience, Linked to Childhood Chickenpox

El herpes zóster, conocido popularmente como 'culebrilla', afectará a aproximadamente el 30% de la población a lo largo de su vida, según recogen El Periódico y otros medios españoles. La enfermedad no surge de la nada: solo pueden desarrollarla quienes tuvieron varicela en la infancia, ya que el virus responsable, el Varicela-Zóster, permanece dormido en el sistema nervioso durante décadas.
Cuando el sistema inmunitario se debilita — por la edad, el estrés o una enfermedad — el virus puede reactivarse. El resultado es una erupción de ampollas dolorosas que suele aparecer en forma de banda en un lado del cuerpo o la cara, siguiendo el recorrido de un nervio.
Tras superar la varicela, el virus no desaparece del organismo. Se queda latente en los ganglios nerviosos, completamente inactivo, a veces durante 50 o 60 años. Cualquier persona que haya pasado la varicela lleva ese virus consigo para siempre, según informa Levante EMV.
La reactivación ocurre cuando las defensas bajan. Los factores más comunes incluyen el envejecimiento, el estrés prolongado, tratamientos con quimioterapia o el uso de medicamentos que suprimen el sistema inmunitario. Las personas mayores de 50 años son el grupo de mayor riesgo.
El herpes zóster no empieza con ampollas. Los primeros síntomas suelen ser dolor, picor o ardor en una zona concreta de la piel, varios días antes de que aparezca cualquier erupción visible. Esa fase puede confundir a los pacientes y retrasar el diagnóstico, según recoge Diario de Mallorca.
Después aparecen las ampollas características, agrupadas en una banda que rodea un lado del torso, el cuello o la cara. La erupción dura entre dos y cuatro semanas. El dolor, sin embargo, puede persistir mucho más tiempo en una complicación llamada neuralgia postherpética, que afecta especialmente a personas mayores.
La complicación más frecuente y debilitante es la neuralgia postherpética. Es un dolor crónico que puede durar meses o incluso años después de que desaparezcan las ampollas. Afecta a entre el 10% y el 15% de los pacientes, y el riesgo sube con la edad, según señala LNE.
Si el virus se reactiva cerca del ojo — lo que se conoce como herpes zóster oftálmico — puede causar daños graves en la visión e incluso ceguera. En casos raros, también puede afectar al oído, provocando parálisis facial y pérdida de audición. El tratamiento antiviral funciona mejor cuanto antes se empiece, idealmente en las primeras 72 horas tras la aparición de los síntomas.
Existe una vacuna eficaz contra el herpes zóster. La vacuna recombinante, disponible en España, reduce el riesgo de desarrollar la enfermedad en más del 90% en adultos mayores de 50 años, según informa El Correo Gallego. Se administra en dos dosis con un intervalo de dos a seis meses.
A diferencia de la vacuna antigua de virus vivos, la nueva versión también puede usarse en personas con el sistema inmunitario debilitado. En España, la vacunación está financiada por el sistema público para ciertos grupos de riesgo, aunque las recomendaciones varían según la comunidad autónoma. Consultar con el médico de cabecera es el primer paso recomendado.
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